Antes de llamar enfadado a tu compañía, dedica diez minutos a mirar la factura. En la mayoría de los casos la subida tiene una explicación concreta, y en una parte nada pequeña esa explicación es un error que puedes reclamar con éxito.
Esta guía te dice qué mirar, a quién reclamar y en qué orden.
Primero: entiende qué estás pagando
Tu factura tiene dos grandes bloques, y confundirlos es el origen de casi todas las reclamaciones mal planteadas.
El término de potencia es lo que pagas por tener la luz disponible, consumas o no. Se calcula multiplicando los kilovatios contratados por los días del periodo. Si te vas un mes de vacaciones, esta parte la pagas igual.
El término de energía es lo que pagas por los kilovatios hora que realmente has consumido.
A eso se añaden el alquiler del contador, el impuesto eléctrico y el IVA.
Si tu factura ha subido pero tu consumo es parecido, mira el término de potencia y el precio del kilovatio hora: ahí suele estar la respuesta.
Lo que debes revisar antes de reclamar
¿La lectura es real o estimada? Aparece indicado en la factura. Una lectura estimada se calcula a partir del histórico, y cuando luego llega la real, se regulariza de golpe. Es la causa número uno de facturas desorbitadas.
¿Coincide el número del contador? Compara el que figura en la factura con el de tu contador físico. Los errores de asignación existen.
¿Cuántos días abarca el periodo? Un periodo de 45 días en lugar de 30 explica una subida del 50 % sin que nada esté mal.
¿Te han cambiado la tarifa? Las promociones de bienvenida caducan y el precio pasa al de tarifa general sin que nadie te avise con un cartel.
¿Tienes potencia de más? Si nunca te salta el diferencial, probablemente puedas bajar la potencia contratada y ahorrar cada mes. Es un cambio gratuito una vez al año.
¿Estás en mercado libre o regulado? El PVPC, la tarifa regulada, varía por horas y en momentos de precios altos puede disparar la factura. Las ofertas del mercado libre son fijas pero suelen partir de un precio más alto.
Distribuidora y comercializadora: a quién reclamas
Esta distinción determina a quién dirigirte, y las compañías se aprovechan de que casi nadie la conoce.
La comercializadora es la empresa que te factura y con la que tienes contrato. Reclámale todo lo relacionado con precios, tarifas, facturación, contratos y atención al cliente.
La distribuidora es la propietaria de la red y del contador. No la eliges tú: depende de dónde vivas. Reclámale lo relativo a cortes de suministro, lecturas, averías, el contador y la calidad del servicio.
Si reclamas a quien no corresponde, perderás semanas mientras se pasan la pelota.
El orden de reclamación
1. Reclama a la compañía y pide el número de referencia. Siempre por escrito o, si llamas, anotando referencia, fecha y hora.
2. Espera su respuesta. El plazo habitual es de un mes.
3. Si no responden o no te convence, acude a Consumo de tu comunidad autónoma o a la OMIC de tu municipio. Es gratuito.
4. Servicio territorial de Industria o Energía de tu comunidad. Es el organismo específico del sector eléctrico y es el que tiene competencia real sobre las compañías. Este paso es el que más gente se salta y el que más efecto tiene.
5. Arbitraje de consumo, si la compañía está adherida. Su laudo es vinculante.
6. Vía judicial. Por debajo de 2.000 euros, sin abogado.
Si te amenazan con cortar la luz
Un corte por impago requiere un procedimiento con plazos:
- Debe existir un requerimiento previo de pago
- Tiene que transcurrir un plazo desde ese aviso, que son dos meses en el caso de los consumidores domésticos
- La notificación debe ser fehaciente, no una llamada
No pueden cortarte el suministro mientras tengas una reclamación en trámite sobre esa misma factura ante el organismo competente. Es un argumento que conviene esgrimir por escrito.
Y hay protecciones adicionales: los consumidores vulnerables severos en riesgo de exclusión social tienen el suministro protegido. Si estás en esa situación, infórmate sobre el bono social en los servicios sociales de tu ayuntamiento.
Si el corte ya se ha producido
Si fue indebido, tienes derecho a la reconexión inmediata y a reclamar daños.
Si el corte fue por una avería general y se prolongó, existe un régimen de descuentos en la factura según las horas de interrupción y el número de cortes al año. Lo tramita la distribuidora, pero rara vez de oficio: tienes que pedirlo.
Documenta siempre la duración del corte y los daños que te causó, especialmente si se estropearon aparatos o se echó a perder comida en el congelador.
Preguntas frecuentes
¿Puedo reclamar una factura de hace dos años?
Sí. Las deudas por suministros prescriben a los cinco años, y tu derecho a reclamar errores de facturación sigue vivo dentro de ese plazo.
Me facturan por lectura estimada todos los meses. ¿Es legal?
La distribuidora está obligada a tomar lecturas reales con una periodicidad determinada. Si lleva meses estimando, puedes exigir lectura real y la regularización correspondiente.
¿Tengo que pagar mientras reclamo?
Lo prudente es pagar la parte no discutida y reclamar el resto por escrito, dejando claro que el pago no implica aceptación. Así evitas el corte y los intereses.
¿Puedo bajar la potencia contratada?
Sí, una vez al año sin coste. Si nunca te saltan los plomos, probablemente tengas potencia de sobra y estés pagando de más cada mes.
Me han cambiado de compañía sin mi permiso.
Es una práctica ilegal. Tienes derecho a volver a tu comercializadora anterior sin coste y a que se anulen los cargos. Reclama por escrito y, si no lo resuelven, acude directamente a Industria.
¿Cómo sé si me conviene el PVPC o el mercado libre?
Depende de tu perfil de consumo y de tu tolerancia a la variabilidad. El PVPC es más barato de media a largo plazo, pero expuesto a picos. El mercado libre da previsibilidad a cambio de un precio medio superior. Compara con la herramienta del comparador oficial de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.